La siguiente clase estaba a punto de empezar, y todo el mundo seguía de pie. Pero justo en ese momento sonó el timbre. La gente empezó a dispersarse, y a desaparecer poco a poco de clase. Yo no me tenía que mover, porque estaba en esa misma clase para todas las asignaturas, pero no me había dado cuenta de que mis libros estaban en mi taquilla. Pero ya no me daba tiempo a levantarme para salir de clase, por lo que me tocaría compartir los libros con alguien.
Cuando entró la profesora todo el mundo estaba sentado en su sitio, y cuando me dí la vuelta para ver con quién me tocaría compartir el ñibro, no me podía creer lo que estaba viendo.
ÁLVARO: Hola Samantha, ¿qué tal el verano?
YO: Hola. Bien y ¿el tuyo?
ÁLVARO: Muy bien la verdad. Me he dado cuenta de que se te ha olvidado el libro... como simpre tía. Vaya cabeza jajaja
YO: Sí... está en mi taquilla.
ÁLVARO: Bueno, menos mal que me he sentado a tu lado¿eh?. ANda que lo comparto contigo.
YO: Pues si la verdad. Gracias.
Álvaro era un buen amigo mio, al que no había visto durante todo el verano, porque sus padres tienen mucho dinero y todos los años se va de vacaciones fuera de España y no vuelve hasta el día anterior al comienzo del curso. Además es un buen estudiante, por lo que no tiene que venir a examinarse en septiembre. Siempre hemos estado muy unidos, y cada año lo estábamos más. Era el chico más popular del instituto y cada año salía con una chica diferente.
Porfin llegó la hora del recreo. Nunca en mi vida había deseado tanto que llegara la hora del recreo, porque a mi me encantan los estudios, pero estaba segura de que mis amigas tenían cosas que contarme.
LAURA: Samantha,¿has visto a los dos nuevos que han entrado en nuestro curso?
YO: ¿Dos? Pero si solo es uno. Que está en mi clase de Matemáticas.
MARTA: No tia, son dos. Uno es el que está en nuestra clase de Matemáticas, que se llama Álex, y el otro es el que está en tu clase de Música, que se llama Nico. Tía tenemos que conocerles porque los dos son guapísimos.
LAURA: Si tía son muy guapos. Además que me han contado que los dos están solteros tía. Son perfectos y además que así te puedes olvidar un poco de la tonteria que tienes con Álvaro.
YO: Pero que dices, si yo no tengo ninguna tonteria con Álvaro. Si es solo mi amigo y además que este año ya me imagino con quién va a salir.
LAURA: ¿Te lo ha dicho?
YO: No tía pero es obvio que va a volver a salir con Ana. ¿ No os habeis fijado en como están los dos en clase?
MARTA: Pero tía si solo han pasado cuatro clases. ¿Cómo es posible que ya te hayas fijado en eso?
YO: bua tía déjalo anda jaja que paso de hablar de la muñequita de plástico esa.
Nos pusimos a andar, y nos paramos en frente de las porterias de fútbol. Allí estaban todos los chicos jugando, como si se conocieran de toda la vida. Aunque el único que destacaba en todo el campo era Álvaro.
Aunque yo estaba pendiente de él, también me fijaba en algunos de los chicos que estaban en la pista. No conseguía encontrar a los dos nuevos. No estaban en la pista de fútbol. Mis amigas estaban atontadas viendo a los chicos jugar, pero yo en el fondo estaba obsesionada por encontrar a los nuevos. Quería verles de nuevo, aunque en realidad solo había visto al de matemáticas. Tenía curiosidad por saber si lo que me habían dicho mis amigas era cierto. Porque aunque sabía que no tendría ninguna oportunidad con ninguno de los dos, la idea de hacer dos nuevos amigos, me gustaba. Y justo en ese momento una mano se posó sobre mi hombro.
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