ÁLVARO: Pero ¿qué hace una chica tan guapa tan solita?
YO: Hola, esque estos se han ido, y tenían otros planes. Y tú, ¿no tendrías que estar con Ana?
ÁLVARO: Si, pero su padre la a castigado hoy, asique ya me ves aquí jejeje.
YO: Amm pos vaya.
ÁLVARO: Bueno y ¿qué me cuentas nuevo? Que tú y yo hace dias que no hablamos.
YO: Bueno en teoría el que no me habla eres tú, porque estás muy ocupado con tu novia.
Nos quedamos en silencio. Era un silencio un tanto incómodo, porque ambos sabíamos que lo que acababa de decir era totalmente cierto.
ÁLVARO: Bueno... tienes razón, pero ya sabes como se pone Ana cuando me ve contigo. Además que tu también has estado muy ocupada con tus nuevos amiguitos, que por cierto no se despegan de tí nunca.
YO: Qué pasa, que ¿estás celoso?
Otro silencio. No quería discutir con él, asique en seguida cambié de tema.
YO: Oyes mi casa está sola, si quieres podemos subir a ver una peli o algo, como hacíamos antes.
ÁLVARO: Claro!! vamos.
Nos levantamos y subimos a mi casa. Entramos, y nos sentamos en el sofá a ver una peli. No sabía cuál poner, asique cogí la primera que pillé, que sabía que a él también le gustaba, porque ya la habíamos visto un fin de semana que se quedó en mi casa a dormir. Era la de " Tres metros sobre el cielo", asique yo me acomodé en el sofá. La peli duró mas o menos unas dos horas. Al principio yo estaba sola en uno de los sofás, pero a medida que la película iba avanzando, terminé en un mismo sofá con Álvaro, los dos sentados en el, y muy juntitos. Estaba muy nerviosa, y cada vez que veía de reojo que él me miraba, no sabía dónde meterme. Terminó la película, y ya eran las nueve de la noche.
ÁLVARO: Bueno, la película genial... jajaaj aunque ya la habíamos visto ¿no?
YO: Sí, es que no sabía cuál poner....
Nos quedamos mirándonos durante unos segundos, y cuando le iba a dar dos besos de despedida, él me cogió de la cintura, y me plantó un beso en la boca. Ese beso pudo durar unos minutos, pero a mí se me pasaron en segundos. Nos separamos, y nos quedamos mirándonos.
YO: ¿ Y esto?
ÁLVARO: Tenía muchas ganas de hacerlo. ¿Te ha molestado?
YO: No, no me ha molestado, pero es que tú estás con Ana.
ÁLVARO: Lo sé, pero es que esto no tiene porque salir de aquí.
Me quedé en blanco. Solo lo había hecho por que le apetecía, pero no quería nada más.
Le despedí y se fué de mi casa. Me quedé otra vez sola en casa, y me metí en mi cuarto. Me tumbé en la cama, y me puse a pensar en lo que había pasado minutos atrás.
No sabía como iba a reaccionar el lunes cuando le viera en clase. Era mi mejor amigo, y desde hacía un tiempo sentía cosas por él. No me había disgustado el beso, porque era algo que llebaba esperando desde hacía mucho tiempo, pero sabía que no iba a suceder nada más, porque él estaba con Ana, y la popularidad que tenían los dos juntos era muchísima.
Pensando, pensando, me dieron las doce de la noche. Me asomé al salón, y mi hermano no había llegado todavía. Asi que fuí a la cocina, y cojí la cena para hacer la misma rutina de todos los días. LLevaba ya tres días sin meterme nada en el estómago, y me sentía a veces con mucha fuerza, porque tenía ganas de hacer cosas. Estaba híperactiva.
Terminé con toda la rutina, y me metí en la cama. No tarde más de diez minutos en quedarme dormida.
LA PESADILLA DE SAMANTHA
LA PESADILLA DE SAMANTHA
La pesadilla de Samantha es la historia de una adolescente preocupada por su aspecto físico. Durante los capítulos le sucederán acontecimientos que la llevarán a realizar actos y situaciones que ella no se había planteado nunca. Pero no todo lo que le sucederá será malo, ya que conocerá a dos chicos nuevos, que la harán tomar decisiones en su vida.
martes, 31 de agosto de 2010
CAPÍTULO 11
Me levanté a la mañana del día siguiente. Primer sábado de clase y no tenia nada que hacer. Me acordé de la cena de anoche que no me había comido. Salí de mi cuarto y me asomé al de mi hermano. Estaba dormido, y roncaba, por lo que no se levantaria hasta dentro de dos o tres horas.
Me metí en la cocina, y saqué la cena de la nevera, la llevé al baño, y la tiré. Tiré de la cadena, y me volví a la cocina para fregar el plato. Me senté en el sofá y enchufé la televisión. No había nada interesante, asique me metí en mi cuarto, y encendí el ordenador. Se me pasó toda la mañana en un segundo. Cuando me quise dar cuenta ya eran las tres, asique salí de mi cuarto, y me fuí a la cocina. Saqué mi comida de la nevera, y salí al salón. Alli estaba mi hermano tirado en el sofá.
MARIO: ¿A dónde vas?
YO: ¿Qué mas te da?
MARIO: A mi me da igual.
Y se volvió para mirar la televisión. Aproveché ese momento, y me metí en el baño con el plato de la comida. La tiré, y volví a la cocina. Me senté con mi hermano en el sofá y estuve toda la tarde con el, hasta que se levantó y se fué. Otra vez me volví a quedar sola en casa. En ese momento empezaron a sonarme las tripas, y las ganas de irme a la cocina y comer algo eran cada vez más grande. Asi que para no caer en la tentación, me levanté y me fuí a vestir. No tenía ningún plan, pero salí a la calle y me fuí a dar una vuelta.
Me senté en el parque que hay debajo de mi casa, y me puse a mirar a los niños que se tiraban del tobogan. Estuve allí envovada durante media hora, hasta que alguién se sentó a mi lado. No miré a ver quién era, pero en unos segundos, empezó a hablar conmigo.
Me metí en la cocina, y saqué la cena de la nevera, la llevé al baño, y la tiré. Tiré de la cadena, y me volví a la cocina para fregar el plato. Me senté en el sofá y enchufé la televisión. No había nada interesante, asique me metí en mi cuarto, y encendí el ordenador. Se me pasó toda la mañana en un segundo. Cuando me quise dar cuenta ya eran las tres, asique salí de mi cuarto, y me fuí a la cocina. Saqué mi comida de la nevera, y salí al salón. Alli estaba mi hermano tirado en el sofá.
MARIO: ¿A dónde vas?
YO: ¿Qué mas te da?
MARIO: A mi me da igual.
Y se volvió para mirar la televisión. Aproveché ese momento, y me metí en el baño con el plato de la comida. La tiré, y volví a la cocina. Me senté con mi hermano en el sofá y estuve toda la tarde con el, hasta que se levantó y se fué. Otra vez me volví a quedar sola en casa. En ese momento empezaron a sonarme las tripas, y las ganas de irme a la cocina y comer algo eran cada vez más grande. Asi que para no caer en la tentación, me levanté y me fuí a vestir. No tenía ningún plan, pero salí a la calle y me fuí a dar una vuelta.
Me senté en el parque que hay debajo de mi casa, y me puse a mirar a los niños que se tiraban del tobogan. Estuve allí envovada durante media hora, hasta que alguién se sentó a mi lado. No miré a ver quién era, pero en unos segundos, empezó a hablar conmigo.
domingo, 29 de agosto de 2010
CAPÍTULO 10
" Hola guapa. ¿Qué tal estas? Esque como últimamente no hablamos mucho... Que te he visto muy arrimadita a los dos nuevos, que ¿habeis hecho buenas migas? Creo que si, porque no se separan de ti. ¿No será que les gustas? Espero que la respuesta sea un no, porque nadie me va a quitar a mi morenita...jejeje..... Que eres muy importante para mi y no te quiero perder. Me imagino que este mensaje te estará sonando muy raro, pero es algo que tenía guardado, y que me a salido cuando te he visto con otros. Sé que yo ahora estoy con Ana, pero me sienta verdaderamente mal el verte con otros chicos que te devoran con la mirada. Bueno me despido ya morenita, que Ana está subiendo las escaleras. Ciao bellisima. Te quieroooo (L)"
No podia ser cierto, ¿Álvaro? ¿Cómo es posible que me dijera eso? Era algo rarísimo, pero en el fondo me había encantado que me lo mandara. No tenía muchas ganas de nada, y estaba cansadísima, asique lo que hice fue mirar a ver si mi hermana estaba en su cuarto. Salí al salón, y no había nada, asi que me metí en la cocina y saqué mi comida de la nevera. La partí en trozos pequeños, y me fuí al baño. La tiré al vater, y tiré de la cadena. Volví a la cocina y deje el plato en el lavavajillas, y me volví a mi cuarto. Cada segundo que pasaba estaba más desganada, y no tenía ninguna gana de hacer nada. Me metí en la cama y no tardé mucho tiempo en quedarme dormida.
Sonó el teléfono y no me levanté. Pero tardó poco en dejar de sonas. Eso quería decir que mis padres ya estaban en casa. Me levanté y salí al salón. Cuando miré, estaban mis padres sentados en el salón, y en la puerta había tres maletas.
YO: Mamá ¿ y estas maletas?
MAMÁ: Son de tu padre, mía y de tu hermana. Esque nos vamos al pueblo.
YO: Ah vale, genial.
PAPÁ: ¿No te importa no?
YO: Que va..... si asi tengo más tiempo y más soledad para poder estudiar.
PAPÁ: Vale, pero te llamaremos en cuanto que llegemos y para avisarte de cuando volvemos.
MAMÁ: Además, que te he dejado comida y cena para todo el fin de semana. La tienes en la nevera.
YO: Gracias mamá, pero no hacía falta, que yo me la podía haber hecho.
Me despedí y salieron los tres por la puerta. Hoy debía ser el día de mi suerte. Tenía en mis manos la oportunidad de quedarme sola en casa, y de poder hacer lo que yo quisiera. Tendría que aguantar a mi hermano, pero como él estaba todo el día fuera con sus amigos, no sería problema.
Me volví a meter en mi cuarto, y me puse el despertador a las doce, para levantarme y quitar la cena de hoy de la nevera, antes de que llegara mi hermano. Me tumbé en la cama y rápidamente me quedé dormida.
No podia ser cierto, ¿Álvaro? ¿Cómo es posible que me dijera eso? Era algo rarísimo, pero en el fondo me había encantado que me lo mandara. No tenía muchas ganas de nada, y estaba cansadísima, asique lo que hice fue mirar a ver si mi hermana estaba en su cuarto. Salí al salón, y no había nada, asi que me metí en la cocina y saqué mi comida de la nevera. La partí en trozos pequeños, y me fuí al baño. La tiré al vater, y tiré de la cadena. Volví a la cocina y deje el plato en el lavavajillas, y me volví a mi cuarto. Cada segundo que pasaba estaba más desganada, y no tenía ninguna gana de hacer nada. Me metí en la cama y no tardé mucho tiempo en quedarme dormida.
Sonó el teléfono y no me levanté. Pero tardó poco en dejar de sonas. Eso quería decir que mis padres ya estaban en casa. Me levanté y salí al salón. Cuando miré, estaban mis padres sentados en el salón, y en la puerta había tres maletas.
YO: Mamá ¿ y estas maletas?
MAMÁ: Son de tu padre, mía y de tu hermana. Esque nos vamos al pueblo.
YO: Ah vale, genial.
PAPÁ: ¿No te importa no?
YO: Que va..... si asi tengo más tiempo y más soledad para poder estudiar.
PAPÁ: Vale, pero te llamaremos en cuanto que llegemos y para avisarte de cuando volvemos.
MAMÁ: Además, que te he dejado comida y cena para todo el fin de semana. La tienes en la nevera.
YO: Gracias mamá, pero no hacía falta, que yo me la podía haber hecho.
Me despedí y salieron los tres por la puerta. Hoy debía ser el día de mi suerte. Tenía en mis manos la oportunidad de quedarme sola en casa, y de poder hacer lo que yo quisiera. Tendría que aguantar a mi hermano, pero como él estaba todo el día fuera con sus amigos, no sería problema.
Me volví a meter en mi cuarto, y me puse el despertador a las doce, para levantarme y quitar la cena de hoy de la nevera, antes de que llegara mi hermano. Me tumbé en la cama y rápidamente me quedé dormida.
CAPÍTULO 9
Tercer día de clase. No se que me pasaba, pero no tenía ninguna gana de levantarme, asique apaqué el despertador y me dí media vuelta en la cama. Al poco rato me vino a levantar mi madre.
MAMÁ: Samantha venga despierta que te has quedado dormida y vas a llegar tarde.
YO: Mamá esque no me apetece mucho ir hoy a clase.
En ese momento apareció mi hermano Mario por al puerta.
MARIO: Venga hermanita que hoy es el tercer día de clase, vamos que te acompaño.
Nunca me había dicho que me iba a acompañar, asique a pesar de no tener muchas ganas de levantarme, me aproveché de la situación y me vestí.
No me dió tiempo a desayunar, aunque tampoco lo iba a hacer, y salí por la puerta, seguida por mis hermanos, Mario y Bea.
MARIO: Hermanita ¿qué te pasa?
YO: ¿A mí? Nada....¿Por?
MARIO: No, porque estas cabizbaja.
YO: No esque tengo mucho sueño, solo es eso.
Llegamos a la puerta del instituto, y mi hermano nos dejó a mi y a Bea en la entrada. Pasé por delante del servicio y justo cuando iba a entrar, apareció Álex.
ÁLEX: Hola guapísima. Te doy la enorabuena.
YO: ¿A mí? ¿Por?
ÁLEX: Porque hoy no llegas tarde....jajaja
YO: Ah! Es verdad...jajajaj, tienes toda la razón. Gracias
ÁLEX: Denada hombre. Venga vámonos a clase que sino si que vamos a llegar tarde.
Entramos en clase y nos sentamos en nuestros sitios. Ya era viernes, por lo que hoy para mí las clases no iban a tener el más mínimo sentido, ya que estaría planeando durante todo el día lo que iba a hacer el fin de semana.
Las clases se me pasaron volando, y a la salida de clase, me reuní en la puerta con Sandra, Álex, Nico, Laura y Marta.
YO: Bueno chicas,¿qué os apetece hacer este fin de semana?
SANDRA: Yo lo siento mucho chicas pero es que este fin de semana me toca irme a casa de mi padre, y no voy a poder quedar con vosotras.
LAURA: Yo ya he hecho planes con mis amigas del pueblo, asi que tampoco voy a poder quedar. Lo siento.
ÁLEX: Yo no sé si tendré algo, pero te llamo esta tarde y te lo digo ¿vale?
YO: Vale, y ¿los demás? ¿Podeis?
NICO: Yo no puedo, porque me voy a casa de mis abuelos.
MARTA: Yo lo siento, pero tampoco puedo. Tengo la reunión familiar de todos los años.
YO: Vale, no os preocupes , que seguro que encuentro algo para hacer.....de todas maneras, esta tarde me llamas y me dices si estas libre o no ¿vale?
ÁLEX: Vale, no te preocupes, que con lo que sea te llamo.
Cada uno nos fuimos a casa, pero a mitad de camino, una voz empezó a llamarme.
BEA: Samantha, esperame anda que se me han olvidado las llaves de casa.
Era mi hermana Bea. Que como siempre se le habían olvidado las llaves, pero que por primera vez me había alcanzado para entrar conmigo.
Entramos en casa, y mi hermana se metió en la cocina.
BEA: Samantha, ¿quieres que te saque la comida?
YO: No, ya la saco yo luego, cuando vaya a comer.
BEA: Vale.
Me metí en mi cuarto, y me conecté al tuenti. Tenía un montón de cosas, pero solo mme paré a mirar los privados que me habían mandado. Uno era de Álex, y otro era de Álvaro. El de Álex decia:
" Siento no poder llamarte, pero esque me he dado cuenta de que no tenía tu teléfono de casa, y he decidido decirtelo por aqui. Al final no puedo quedar porque mi padre me necesita en el taller. Lo siento"
Vale, ya no tenía ningún plan para el fin de semana. Asi que decidí leer el de Álvaro. Decía algo con lo que había soñado desde que le había conocido.
MAMÁ: Samantha venga despierta que te has quedado dormida y vas a llegar tarde.
YO: Mamá esque no me apetece mucho ir hoy a clase.
En ese momento apareció mi hermano Mario por al puerta.
MARIO: Venga hermanita que hoy es el tercer día de clase, vamos que te acompaño.
Nunca me había dicho que me iba a acompañar, asique a pesar de no tener muchas ganas de levantarme, me aproveché de la situación y me vestí.
No me dió tiempo a desayunar, aunque tampoco lo iba a hacer, y salí por la puerta, seguida por mis hermanos, Mario y Bea.
MARIO: Hermanita ¿qué te pasa?
YO: ¿A mí? Nada....¿Por?
MARIO: No, porque estas cabizbaja.
YO: No esque tengo mucho sueño, solo es eso.
Llegamos a la puerta del instituto, y mi hermano nos dejó a mi y a Bea en la entrada. Pasé por delante del servicio y justo cuando iba a entrar, apareció Álex.
ÁLEX: Hola guapísima. Te doy la enorabuena.
YO: ¿A mí? ¿Por?
ÁLEX: Porque hoy no llegas tarde....jajaja
YO: Ah! Es verdad...jajajaj, tienes toda la razón. Gracias
ÁLEX: Denada hombre. Venga vámonos a clase que sino si que vamos a llegar tarde.
Entramos en clase y nos sentamos en nuestros sitios. Ya era viernes, por lo que hoy para mí las clases no iban a tener el más mínimo sentido, ya que estaría planeando durante todo el día lo que iba a hacer el fin de semana.
Las clases se me pasaron volando, y a la salida de clase, me reuní en la puerta con Sandra, Álex, Nico, Laura y Marta.
YO: Bueno chicas,¿qué os apetece hacer este fin de semana?
SANDRA: Yo lo siento mucho chicas pero es que este fin de semana me toca irme a casa de mi padre, y no voy a poder quedar con vosotras.
LAURA: Yo ya he hecho planes con mis amigas del pueblo, asi que tampoco voy a poder quedar. Lo siento.
ÁLEX: Yo no sé si tendré algo, pero te llamo esta tarde y te lo digo ¿vale?
YO: Vale, y ¿los demás? ¿Podeis?
NICO: Yo no puedo, porque me voy a casa de mis abuelos.
MARTA: Yo lo siento, pero tampoco puedo. Tengo la reunión familiar de todos los años.
YO: Vale, no os preocupes , que seguro que encuentro algo para hacer.....de todas maneras, esta tarde me llamas y me dices si estas libre o no ¿vale?
ÁLEX: Vale, no te preocupes, que con lo que sea te llamo.
Cada uno nos fuimos a casa, pero a mitad de camino, una voz empezó a llamarme.
BEA: Samantha, esperame anda que se me han olvidado las llaves de casa.
Era mi hermana Bea. Que como siempre se le habían olvidado las llaves, pero que por primera vez me había alcanzado para entrar conmigo.
Entramos en casa, y mi hermana se metió en la cocina.
BEA: Samantha, ¿quieres que te saque la comida?
YO: No, ya la saco yo luego, cuando vaya a comer.
BEA: Vale.
Me metí en mi cuarto, y me conecté al tuenti. Tenía un montón de cosas, pero solo mme paré a mirar los privados que me habían mandado. Uno era de Álex, y otro era de Álvaro. El de Álex decia:
" Siento no poder llamarte, pero esque me he dado cuenta de que no tenía tu teléfono de casa, y he decidido decirtelo por aqui. Al final no puedo quedar porque mi padre me necesita en el taller. Lo siento"
Vale, ya no tenía ningún plan para el fin de semana. Asi que decidí leer el de Álvaro. Decía algo con lo que había soñado desde que le había conocido.
sábado, 28 de agosto de 2010
CAPÍTULO 8
No solo me esperaban Álex y Nico, sino que también estaban Sandra, Marta y Laura. Me acerqué a ellas sorprendida, ya que no me esperaba que estuvieran allí.
YO: Pero ¿qué haceis aquí?
SANDRA: Esque nos ha preocupado que no vinieras a comer con nosotras, y por eso hemos decidido ir a casa de Nico para ver si estabas en tu casa, porque tampoco nos cogías el teléfono.
YO: No, esque estaba en la biblioteca y cuando salí ya no había nadie. Estuve esperando unn rato por si apareciais, pero al ver que no, pues me fuí a mi casa.
ÁLEX: Vale, pues ya que no hemos podido ir a comer podemos ir a dar una vuelta y luego ir a mi casa a tomar algo si quereis.
LAURA: Yo no tengo ningún problema. Mis padres no están en casa asique tengo toda la tarde libre.
SANDRA: Yo por mi también.
MARTA: Yo creo que no tengo problema, pero de todas maneras voy a llamar a mis padres.
YO: Yo esque tengo cosas que hacer en mi casa, asique creo que lo de tu casa lo dejo para otro dia. Lo siento Álex.
ÁLEX: No pasa nada, otra vez será.
Fuimos a dar una vuelta y cuando Álex dijo de ir a su casa, yo puse la escusa de que mi padre me necesitaba en unos asuntos, porque no quería decirles que no me apetecía ir a ningún sitio para tomar algo.
Llegué a mi casa y me metí en mi habitación. No quería salir de mi cuarto porque sabía que si me quedaba en el salón, la tentación de ir a la cocina a comer algo iba a ser cada vez mayor. Llevaba todo el día sin comer nada y no lo iba a estropear por un impulso tonto.
No tenía ganas de nada, asique me metí directamente en la cama y cerré los ojos dispuesta a dormirme. Pero el teléfono empezó a sonar y me levanté para cogerlo.
ÁLVARO: Samantha, ¿eres tu?
YO: Sí, ¿quién es?
ÁLVARO: Soy Álvaro. Esuqe me acaba de llamar Sandra para decirme que apenas has pasado tiempo hoy con ellas y que has estado toda la tarde encerrada en tu casa. ¿Estas bien?
YO: Sí, estoy bien. Es que tenia que ayudar a mi padre en unos asuntos. No te preocupes, que no me pasa nada, de verdad, estoy perfectamente. Gracias por llamar. Ahora perdona que te cuelge, pero esuqe mi padre necesita el teléfono. Adiós.
Y sin darle tiempo a que me contestara, le colgé el teléfono. Estaba demasiado cansada como para pararme a charlar por teléfono, asique me fuí a la cama, y conseguí quedarme dormida.
YO: Pero ¿qué haceis aquí?
SANDRA: Esque nos ha preocupado que no vinieras a comer con nosotras, y por eso hemos decidido ir a casa de Nico para ver si estabas en tu casa, porque tampoco nos cogías el teléfono.
YO: No, esque estaba en la biblioteca y cuando salí ya no había nadie. Estuve esperando unn rato por si apareciais, pero al ver que no, pues me fuí a mi casa.
ÁLEX: Vale, pues ya que no hemos podido ir a comer podemos ir a dar una vuelta y luego ir a mi casa a tomar algo si quereis.
LAURA: Yo no tengo ningún problema. Mis padres no están en casa asique tengo toda la tarde libre.
SANDRA: Yo por mi también.
MARTA: Yo creo que no tengo problema, pero de todas maneras voy a llamar a mis padres.
YO: Yo esque tengo cosas que hacer en mi casa, asique creo que lo de tu casa lo dejo para otro dia. Lo siento Álex.
ÁLEX: No pasa nada, otra vez será.
Fuimos a dar una vuelta y cuando Álex dijo de ir a su casa, yo puse la escusa de que mi padre me necesitaba en unos asuntos, porque no quería decirles que no me apetecía ir a ningún sitio para tomar algo.
Llegué a mi casa y me metí en mi habitación. No quería salir de mi cuarto porque sabía que si me quedaba en el salón, la tentación de ir a la cocina a comer algo iba a ser cada vez mayor. Llevaba todo el día sin comer nada y no lo iba a estropear por un impulso tonto.
No tenía ganas de nada, asique me metí directamente en la cama y cerré los ojos dispuesta a dormirme. Pero el teléfono empezó a sonar y me levanté para cogerlo.
ÁLVARO: Samantha, ¿eres tu?
YO: Sí, ¿quién es?
ÁLVARO: Soy Álvaro. Esuqe me acaba de llamar Sandra para decirme que apenas has pasado tiempo hoy con ellas y que has estado toda la tarde encerrada en tu casa. ¿Estas bien?
YO: Sí, estoy bien. Es que tenia que ayudar a mi padre en unos asuntos. No te preocupes, que no me pasa nada, de verdad, estoy perfectamente. Gracias por llamar. Ahora perdona que te cuelge, pero esuqe mi padre necesita el teléfono. Adiós.
Y sin darle tiempo a que me contestara, le colgé el teléfono. Estaba demasiado cansada como para pararme a charlar por teléfono, asique me fuí a la cama, y conseguí quedarme dormida.
CAPÍTULO 7
No te preocupes por nada, si te hecha la culpa a tí diré que he sido yo. Me has caído genial asique he decidido ayudarte en todo lo que pueda para que esa chica deje de molestarte, porque he visto que no os llevais muy bien.
Yo le miré y le sonreí para decirle que estaba muy agradecida por ello. Volvió a sonar el timbre, y en ese momento me levanté y me fuí directa al baño. Era la única que estaba allí, y sólo tenía cinco minutos para poder observarme en el espejo. Justo a tiempo, me metí en el baño, y me cerré por dentro. Me senté en la taza y pude escuchar la conversación que estaba teniendo Ana con sus seguidoras.
ANA: Esa idiota, se cree que se va a librar. Pués lo lleva claro, porque a mí nadie me humilla de esa manera en una clase, y mucho menos delante de Álvaro. Se piensa que soy estúpida, pero se equivoca demasiado. La voy a hacer la vida imposible, y conseguiré que este curso sea el peor de toda su vida. Además ¿ habeis visto como venia vestida hoy? Ya es hora de que renueve su armario, porque ya ni las camisetas ancha pueden esconder las lorcitas que le han salido nuevas en el verano...jajajaja.
Todas empezaron a reirse, y pude oir como salian del servicio. Otra vez lo había hecho, había sacado lo peor de mí. Había vuelto a decir lo que me puso en el privado. ¿Y si tenía razón? Eso era algo que tenia que comprobar en ese preciso momento, asique salí del vater y me puse enfrente del espejo. Me miré de arriba a abajo, y llegé a una sola conclusión.
YO: Tiene toda la razón. Ya se notan los kilos que he cogido durante el verano. Tengo que hacer algo para solucionarlo.
Salí del baño lo más rápido que pude y me fuí directa a la biblioteca. Me senté en uno de los ordenadores y empecé a buscar métodos que me pudieran a ayudar a quitarme de encima esos kilos que había cogido durante las vacaciones.
Era la hora de la comida, y se me había olvidado que había quedado con mis amigas para comer. Justo cuando me dirigía a la salida, me sonó el móvil. Era Sandra. Pero ya estaba demasiado cerca de la salida como para contestar, asique me dirigí directamente a la salida del instituto. Miré hacia un lado y hacia el otro de la calle, y alli no estaban mis amigas. Estuve esperando durante media hora, pero allí no aparecia nadie. ASique me fuí a mi casa. Cuando entré, comprobé si había alguien , pero como siempre, estaba sola.
Me encerré en mi cuarto, y con el silencio, escuché como me sonaban las tripas. Normal, se suponia que hoy iba a ir a comer con mis amigas, pero al final no, por lo que no había comido.
Me metí en el ordenador y por casualidad ví a Nico conectado. Decidí hablarle.
YO:"Pero ¿qué haces en casa? ¿No se supone que habías quedado con estas para ir a comer por ahí?"
NICO: " Sí, pero al ver que tu no estabas, he comido rápido y me he venido a mi casa"
Que chico más majo. Hacía apenas dos días que nos conocíamos y ya estabamos muy unidos.
Nose como pudo pasar, pero en ese momento empecé a sentir unas ganas impresionantes de quedar con los nuevos para hacer buena amistad. ENtonces, decidí llamarles a los dos.
Ya estaba hecho, había quedado con ellos en la puerta del instituto dentro de una hora, hora que por cierto se me pasó volando.
No sabía que ponerme, asique cogí lo primero que pillé en el armario y salí por la puerta.
Todo estaba perfecto, pero cuando llegé a la puerta del instituto, no podia creer lo que mis ojos estaban viendo.
Yo le miré y le sonreí para decirle que estaba muy agradecida por ello. Volvió a sonar el timbre, y en ese momento me levanté y me fuí directa al baño. Era la única que estaba allí, y sólo tenía cinco minutos para poder observarme en el espejo. Justo a tiempo, me metí en el baño, y me cerré por dentro. Me senté en la taza y pude escuchar la conversación que estaba teniendo Ana con sus seguidoras.
ANA: Esa idiota, se cree que se va a librar. Pués lo lleva claro, porque a mí nadie me humilla de esa manera en una clase, y mucho menos delante de Álvaro. Se piensa que soy estúpida, pero se equivoca demasiado. La voy a hacer la vida imposible, y conseguiré que este curso sea el peor de toda su vida. Además ¿ habeis visto como venia vestida hoy? Ya es hora de que renueve su armario, porque ya ni las camisetas ancha pueden esconder las lorcitas que le han salido nuevas en el verano...jajajaja.
Todas empezaron a reirse, y pude oir como salian del servicio. Otra vez lo había hecho, había sacado lo peor de mí. Había vuelto a decir lo que me puso en el privado. ¿Y si tenía razón? Eso era algo que tenia que comprobar en ese preciso momento, asique salí del vater y me puse enfrente del espejo. Me miré de arriba a abajo, y llegé a una sola conclusión.
YO: Tiene toda la razón. Ya se notan los kilos que he cogido durante el verano. Tengo que hacer algo para solucionarlo.
Salí del baño lo más rápido que pude y me fuí directa a la biblioteca. Me senté en uno de los ordenadores y empecé a buscar métodos que me pudieran a ayudar a quitarme de encima esos kilos que había cogido durante las vacaciones.
Era la hora de la comida, y se me había olvidado que había quedado con mis amigas para comer. Justo cuando me dirigía a la salida, me sonó el móvil. Era Sandra. Pero ya estaba demasiado cerca de la salida como para contestar, asique me dirigí directamente a la salida del instituto. Miré hacia un lado y hacia el otro de la calle, y alli no estaban mis amigas. Estuve esperando durante media hora, pero allí no aparecia nadie. ASique me fuí a mi casa. Cuando entré, comprobé si había alguien , pero como siempre, estaba sola.
Me encerré en mi cuarto, y con el silencio, escuché como me sonaban las tripas. Normal, se suponia que hoy iba a ir a comer con mis amigas, pero al final no, por lo que no había comido.
Me metí en el ordenador y por casualidad ví a Nico conectado. Decidí hablarle.
YO:"Pero ¿qué haces en casa? ¿No se supone que habías quedado con estas para ir a comer por ahí?"
NICO: " Sí, pero al ver que tu no estabas, he comido rápido y me he venido a mi casa"
Que chico más majo. Hacía apenas dos días que nos conocíamos y ya estabamos muy unidos.
Nose como pudo pasar, pero en ese momento empecé a sentir unas ganas impresionantes de quedar con los nuevos para hacer buena amistad. ENtonces, decidí llamarles a los dos.
Ya estaba hecho, había quedado con ellos en la puerta del instituto dentro de una hora, hora que por cierto se me pasó volando.
No sabía que ponerme, asique cogí lo primero que pillé en el armario y salí por la puerta.
Todo estaba perfecto, pero cuando llegé a la puerta del instituto, no podia creer lo que mis ojos estaban viendo.
CAPÍTULO 6
Segundo día de clase. Por primera vez en todo el instituto, llego demasiado pronto a la primera clase, tan pronto, que cuando entré en el instituto, era la única persona que estaba en los pasillos. Me fuí directa a la taquilla y saqué los libros de la primera clase. Entré en clase y me senté en mi sitio. Nunca había estado tan sola, y gracias a ello, todos mis pensamientos se centraron en una sola cosa: el privado de Ana.
Nunca unas palabras salidas de su boca me habían dolido tanto.
Miré mi reloj y ví que quedaban diez minutos para que comenzaran a venir mis compañeros, asique me levanté de mi sitio y me metí en el lavabo de las chicas. Me puse frente al espejo y me empecé a examinar. No sé cuanto tiempo pude estar alli enfrente de mi propio reflejo, pero cuando me quise dar cuenta, el timbre ya había sonado.
No me lo podía creer lo que me acababa de pasar. Por una vez en la vida había conseguido llegar pronto al instituto, y a pesar de ello, otra vez volvía a llegar tarde.
Salí del baño y me metí en clase. Me senté en mi sitio y saqué los libros.
Las horas eran interminables, pero yo me evadía en mis pensamientos y conseguía que las clases se me pasaran más rápido.
Llegó la hora del recreo y como una loca me dirijí a la salida. Allí me encontré con Sandra.
SANDRA: Tía ¿te has enterado de lo de Ana y Álvaro?
YO: Si, me mandó anoche un privado para avisarme.
No le quería contar a nadie que Ana tambiñen me había mandado otro. Nos reunimos en nuestro rincón de siempre, los mismos de siempre. Buenos casi los mismos de siempre, ya que Álvaro estaba en la otra esquina del patio con Ana.
Mis amigas no paraban de reir y de hablar, pero yo no podía prestar atención a lo que decían porque no podía quitar mis ojos de Álvaro. No podía evitar repasar a Ana de arriba a abajo. Ella siempre tan perfecta. Con esos ojos azules y ese pelo rubio. Con ese cuerpo envidiable, y que a mi no me importaría conseguir. Todos sus movimientos eran como los de una muñeca de cualquier cuento de hadas. Y él, él era el hombre perfecto. Siempre me habñia gustado, pero nunca había tenido el valor suficiente para decirselo. Solo lo sabía yo y mis amigas, nadie más.
Pero a pesar de estar tan pendiente de cada movimiento que hacían, tuve un segundo libre para poder observar a mi nuevo compañero. Nico estaba sentado en un banco del patio, con Álex. Estaban los dos solos. Entonces me levanté y me dirijí hacia donde estaban. Mis amigas empezaron a llamarme y a preguntarme que donde narices iba, pero yo ya estaba demasiado decidida a ir hacia ellos como para pararme y dar explicaciones. Cuando llegé a ellos, los dos levantaron la vista y al verme se pusieron de pie.
ÁLEX: Hola soy Álex.
YO: Hola, yo Samantha.
NICO: Hola Samantha, hoy no te he visto.
YO: Ya, esque solo estamos juntos en clase de Música.
NICO: Ah... es verdad... que pena.
En ese momento decidí sentarme donde hace unos segundos estaban ellos, y para no dejarme sola, ellos también se sentaron a mi lado.
ÁLEX: ¿Tú estas en mi clase de Mates no?
YO: Si, y creo que también estamos juntos en Historia y en Filosofia.
ÁLEX: Pues puede, ya lo veremos ahora después.
YO: Bueno chicos, os he visto bastante solitos, ¿porque no os juntais conmigo y con mis amigas?
ÁLEX: Yo por mi no hay ningún prblema. Además no tengo muchos amigos en este barrio.
NICO: Yo tampoco tengo problema. El otro día ya estuve con vosotros y me lo pasé muy bien.
YO: Pues entonces solucionado. Venir chicos que os voy a presentar a mis amigas, aunque tú Nico ya las conoces.
Antes de levantarme me pude dar cuenta de que desde la otra punta del patio tenía a dos ojos que me observaban. Eran dos ojos azules y encantadores que me estaban mirando y que iban acompañados con una sonrisa.
Me levanté ignorando esa mirada, y me fuí acompañada de Nico y Álex hacía donde estaban mis amigas. Tuvimos el tiempo justo para las presentaciones, porque a los poco segundos, sonó el timbre.
Nos metimos cada uno en nuestra clase, y al entrar en la mía me dí cuenta de que mi sitio estaba siendo ocupado por Ana, por lo que esta vez me tocaria a mi cambiar de sitio. Habia dos vacios justo detrás de ella y de Álvaro, asique cogí a Álex y nos sentamos en esos asientos.
Durante toda la clase me tocó aguantar a los dos tortolitos de delante haciendo manitas. No lo podía aguantar más asique me saqué el chicle que tenía en la boca y se lo pegé a Ana en el pelo. Ella no se dió cuenta, asique no sirvió de mucho. Álex se dió cuenta de lo que había dicho y decidió ayudarme.
ÁLEX: Ana tienes algo en el pelo.
ANA: ¿Qué?
Se tocó el pelo y se topó con el chicle. Se levantó y empezó a dar voces. Me hechó la culpa a mi de todo, pero la profesora la hechó de clase antes de que pudiera seguir chillando.
En ese preciso momento el timbre sonó, y Álvaro se levantó de su sitio y se dirigió a la salida. Entonces , cuando me iba a levantar para comprobar a donde iba, sonó el timbre de la siguiente clase.
Me volví a sentar en mi sitio y esta vez intenté prestar atención a las explicaciones de la profesora.
A la media hora de haber comenzado la clase, Álex me pasó una notita que decía algo que no me podía creer.
Nunca unas palabras salidas de su boca me habían dolido tanto.
Miré mi reloj y ví que quedaban diez minutos para que comenzaran a venir mis compañeros, asique me levanté de mi sitio y me metí en el lavabo de las chicas. Me puse frente al espejo y me empecé a examinar. No sé cuanto tiempo pude estar alli enfrente de mi propio reflejo, pero cuando me quise dar cuenta, el timbre ya había sonado.
No me lo podía creer lo que me acababa de pasar. Por una vez en la vida había conseguido llegar pronto al instituto, y a pesar de ello, otra vez volvía a llegar tarde.
Salí del baño y me metí en clase. Me senté en mi sitio y saqué los libros.
Las horas eran interminables, pero yo me evadía en mis pensamientos y conseguía que las clases se me pasaran más rápido.
Llegó la hora del recreo y como una loca me dirijí a la salida. Allí me encontré con Sandra.
SANDRA: Tía ¿te has enterado de lo de Ana y Álvaro?
YO: Si, me mandó anoche un privado para avisarme.
No le quería contar a nadie que Ana tambiñen me había mandado otro. Nos reunimos en nuestro rincón de siempre, los mismos de siempre. Buenos casi los mismos de siempre, ya que Álvaro estaba en la otra esquina del patio con Ana.
Mis amigas no paraban de reir y de hablar, pero yo no podía prestar atención a lo que decían porque no podía quitar mis ojos de Álvaro. No podía evitar repasar a Ana de arriba a abajo. Ella siempre tan perfecta. Con esos ojos azules y ese pelo rubio. Con ese cuerpo envidiable, y que a mi no me importaría conseguir. Todos sus movimientos eran como los de una muñeca de cualquier cuento de hadas. Y él, él era el hombre perfecto. Siempre me habñia gustado, pero nunca había tenido el valor suficiente para decirselo. Solo lo sabía yo y mis amigas, nadie más.
Pero a pesar de estar tan pendiente de cada movimiento que hacían, tuve un segundo libre para poder observar a mi nuevo compañero. Nico estaba sentado en un banco del patio, con Álex. Estaban los dos solos. Entonces me levanté y me dirijí hacia donde estaban. Mis amigas empezaron a llamarme y a preguntarme que donde narices iba, pero yo ya estaba demasiado decidida a ir hacia ellos como para pararme y dar explicaciones. Cuando llegé a ellos, los dos levantaron la vista y al verme se pusieron de pie.
ÁLEX: Hola soy Álex.
YO: Hola, yo Samantha.
NICO: Hola Samantha, hoy no te he visto.
YO: Ya, esque solo estamos juntos en clase de Música.
NICO: Ah... es verdad... que pena.
En ese momento decidí sentarme donde hace unos segundos estaban ellos, y para no dejarme sola, ellos también se sentaron a mi lado.
ÁLEX: ¿Tú estas en mi clase de Mates no?
YO: Si, y creo que también estamos juntos en Historia y en Filosofia.
ÁLEX: Pues puede, ya lo veremos ahora después.
YO: Bueno chicos, os he visto bastante solitos, ¿porque no os juntais conmigo y con mis amigas?
ÁLEX: Yo por mi no hay ningún prblema. Además no tengo muchos amigos en este barrio.
NICO: Yo tampoco tengo problema. El otro día ya estuve con vosotros y me lo pasé muy bien.
YO: Pues entonces solucionado. Venir chicos que os voy a presentar a mis amigas, aunque tú Nico ya las conoces.
Antes de levantarme me pude dar cuenta de que desde la otra punta del patio tenía a dos ojos que me observaban. Eran dos ojos azules y encantadores que me estaban mirando y que iban acompañados con una sonrisa.
Me levanté ignorando esa mirada, y me fuí acompañada de Nico y Álex hacía donde estaban mis amigas. Tuvimos el tiempo justo para las presentaciones, porque a los poco segundos, sonó el timbre.
Nos metimos cada uno en nuestra clase, y al entrar en la mía me dí cuenta de que mi sitio estaba siendo ocupado por Ana, por lo que esta vez me tocaria a mi cambiar de sitio. Habia dos vacios justo detrás de ella y de Álvaro, asique cogí a Álex y nos sentamos en esos asientos.
Durante toda la clase me tocó aguantar a los dos tortolitos de delante haciendo manitas. No lo podía aguantar más asique me saqué el chicle que tenía en la boca y se lo pegé a Ana en el pelo. Ella no se dió cuenta, asique no sirvió de mucho. Álex se dió cuenta de lo que había dicho y decidió ayudarme.
ÁLEX: Ana tienes algo en el pelo.
ANA: ¿Qué?
Se tocó el pelo y se topó con el chicle. Se levantó y empezó a dar voces. Me hechó la culpa a mi de todo, pero la profesora la hechó de clase antes de que pudiera seguir chillando.
En ese preciso momento el timbre sonó, y Álvaro se levantó de su sitio y se dirigió a la salida. Entonces , cuando me iba a levantar para comprobar a donde iba, sonó el timbre de la siguiente clase.
Me volví a sentar en mi sitio y esta vez intenté prestar atención a las explicaciones de la profesora.
A la media hora de haber comenzado la clase, Álex me pasó una notita que decía algo que no me podía creer.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)