MAMÁ: ¿Se puede saber a donde vas?
YO: Pues a clase mamá que ya es la hora.
MAMÁ: ¿Y la comida que pasa que no te la vas a llevar?
Se me habia olvidado, no me habia acordado de coger el bocadillo que me habia dejado mi madre preparado en la cocina.
YO: Si mamá esque se me ha olvidado. Ya lo cogo.
Entro en casa otra vez y me guardo el bocadillo en la mochila. Entonces una vez lista me dirijo otra vez a la puerta. Miro el reloj y veo que ya llego 3 minutos tarde a clase, y que la primera hora es la de Matemáticas. ¿Qué escusa le podría poner ahora a mi profesora? No le podía decir que se me había olvidado el bocadillo, asique tendría que inventarme una escusa nueva, ya que todos los años llegaba tarde al primer día de clase.
El instituto estaba cerca de mi casa, a tres manzanas, asique teniendo en cuenta que había salido tarde de mi casa, ya llegaba media hora tarde. No tenía ninguna escusa preparada, por lo que tenía pensado improvisar al entrar en clase.
En la entrada estaba el conserje ,que como todos los años me estaba esperando, ya que era muy natural el que llegara tarde.
Entré y al llegar a la puerta de clse, me coloqué la ropa bien para que nadie me mirara de arriba abajo. Pero eso era rematadamente imposible, ya que al llegar tarde, todo el mundo se me quedó mirando.
PROFESORA: Y como siempre nuestra compañera Samantha llega media hora tarde. ¿ qué escusa tiene hoy señorita?
YO: Ninguna profesora, ha sido culpa mía.
PROFESORA: Pues pase y sientese en su sitio por favor.
YO: Sí señorita.
Cerré la puerta, y me fui directa al sitio que todos los años cogía en cada clase. No era muy popular en mi instituto, pero todos los años el mismo sitio estaba reservado para mí. Aunque ese año, nose el motivo, pero ese sitio estaba ocupado. Cuando levanté la cabeza para mirar quién se había sentado en ese sitio. Yo ya tenía en la mente a una persona,Ana, la chica más popular del instituto, con la que me llevaba fatal.
Pero por una vez, estaba muy confundida, ya que cuando levanté la cabeza ví a un chico. Un chico que no había visto nunca. Tenia los ojos azules y el pelo como yo. En cuanto que me dí cuenta de que me estaba mirando, miré hacia otro lado de la clase para buscar un sitio en el que poder sentarme. Y porfin conseguí sentarme, pero justo cuando me disponía a sacar los libros de matemáticas, sonó el timbre.
Todo el mundo se levantó corriendo, pero a mi no me dio ni tiempo, porque cuando me pude dar cuenta, mi mesa ya estaba rodeada por las ansiosas de mis amigas, que me querían preguntar el por qué de mi retraso.
LAURA: Bueno, nos vas a contar a nosotras por qué has llegado tarde.
YO: Pero chicas si no hay nada que contar. Simplemente me he levantado a la hora de siempre, y al salir se me olvidó coger el bocadillo.
MARTA: Pero tía que cabeza tienes. El día menos pensado se te va a olvidar la cabeza en casa.
La conversación no era muy amena, pero por lo menos mis amigas estaban conmigo. Y justo en ese momento, lo que yo quería que pasara, pasó.
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